¡Buenas noches, señores!
Ya he regresado con otra mitad que contar. Si os soy sincero, he tenido que revisar ahora las fotos del viaje, ya cedidas por Miriam y David, para asegurarme del orden de acontecimientos. En mi mente están todos mezclados, y así no hay quien se entienda. Además, tengo todavía en mente la segmentación de mercado y el marketing mix, y eso agrava el asunto un pelín. En fin, continúo mi relato.
3º día:
La mañana siguiente al día-escalera amanecemos emocionados porque los profesores nos dijeron que íbamos a ver al Papa. Nos la colaron "doblá", como quien dice. En fin, pero al menos vamos al Vaticano. Yo que ya había visto la Plaza del Popolo y la iglesia de Santa María de la Victoria, espero ver el West Ponente en la Plaza de San Pedro (frikería pura por Dan Brown [¿qué? Ángeles y Demonios me gustó]), aunque ahora veo que podía haberlo visto perfectamente porque era accesible: pensaba que estaba justo bajo el obelisco, donde había un pedazo de belén a escala real y un árbol de Navidad que impedían acercarse. A finales de enero, siguen en Navidad. El Vaticano es así de guay. Pero en fin, que resulta que probablemente pasé justo por encima de la puñetera plaquita, y con suerte la pisé y todo, y yo sin saberlo. ¡Bien hecho, David! En fin, que hay dos fuentes en mitad de la plaza, y un belén que no pinta nada, pero mola. La perspectiva de la plaza entera y la Basílica al fondo es única. Esperamos un minuto de cola, o menos (sin exagerar) y entramos a la Basílica.
Lo mejor de todo el viaje, sin duda. Esculturas por todas partes, relieves, baldosas guays, papas enterrados, cosas bonitas en el techo. ¡Uy, mira, si ahí coronaron a Carlomagno! ¡Y allí hay un papa encerado! ¡Si se le ve y todo! ¿Cómo que "no foto"? Lo que tú digas, venga Mary saca el móvil y hazle una foto así destrangis. Total, fotos de cadáveres embutidos en cera, fotos de esculturas, fotos de pinturas, y fotos de todo. Vemos La piedad, de Miguel Ángel. Hermosa hasta el extremo. Los libros del instituto no se equivocaban. En ese momento, Sara y yo descubrimos que hay criptas a lo largo de la Basílica, así que nos ponemos a curiosear por toda ella, que no es pequeña, y encontramos un par más. No gran cosa. Después de eso, a los profesores se les ocurre subir a ver la cúpula. Vale, tiene que molar.
Sí, y un huevo. La cúpula por dentro muy espectacular y eso, pero la escalera que sube hasta arriba del todo, desde donde se ve toda Roma, es el mejor método de tortura diseñado jamás. Eso sí, las vistas son inigualables, y la frase del interiore de la cúpula con letras de dos metros de alto ("Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo ecclesiam meam, et tibi dabo claves regni caelorum"; he de matizar este curioso documento que acabo de encontrar buscando la frasecita de las narices en latín). Salimos, todos extasiados por ese lugar tan mega-ultra-chachi piruli de la muerte, y antes de irnos a comer nos metemos en el lugar donde tienen enterrados a los papas. No se pueden hacer fotos, pero tropecientas nos llevamos nosotros. Con todo el morro, como buenos españoles. Al salir nos disponemos finalmente a comer, después del empacho de Vaticano. ¿Dónde? Pues en mitad de la plaza de San Pedro, oiga. Y si no le gusta, se va usted a su país. Las palomas nos observaban, y yo no hacía más que tirarles miguitas, hasta que las gaviotas empezaron a aglomerarse también. Como esas dan más mal rollo, dejé de chinchar a las palomas. Después de comer nos despedimos de la plaza y bajamos, previa compra de souvenirs, por la Via della Conciliazione y echarle un vistazo al Castel Sant'Angelo, que según el profesor de geografía era el mausoleo que Adriano construyó a su pilingo cuando murió. Nos hacemos un puñado de fotos y bajamos a lo largo del Tíber, cruzándolo, hasta llegar a la Piazza Navona. Orgasmo de lugar. La fuente de Neptuno y la Fuente del Moro preciosas, pero la Fontana dei Quattro Fiumi (fuente de los cuatro ríos) aún más. Después de la Basílica de San Pedro y la Fuente de Trevi, lo que más me gustó. Al lado la Iglesia de Sant'Agnese in Agone. Seguimos la caminata y llegamos a una iglesia francesa (sí, francesa en mitad de Italia; concretamente esta) donde tienen un Caravaggio. Bien por ellos, muy bonita la iglesia.
Seguimos el camino y llegamos al Panteón. Precioso, pero lleno de agujeritos. Tendrían termitas. O carcoma. Vemos una placa negra enorme en honor al rey Victor Manuel II (firmamos por él y todo), y la tumba de Rafael. Precioso todo, para no variar. Y el profesor que nos cuenta nosequé de la Navidad y el Sol Invictus, las saturnales y el dios Mitra. O algo así, no sé. Seguimos callejeando un rato y llegamos a la Fontana di Trevi. No es que sea bonita, porque bonita no es. Es que es espectacular. Nos comemos un helado frente a la fuente, contemplándola, y nos dirigimos de nuevo hacia Trastevere. Cenamos en un restaurante muy bonito unos pedazo de espaguetis casi orgásmicos. Cena genial, y después nos volvemos al hotel en metro. Ha sido el mejor día del viaje, y estamos cansadísimos. Mañana será otro día...
Seguiría con esto, pero se me ha hecho larguísimo y me he pasado tres pueblos con la hora. Mañana no va a haber quien me levante. Sintiéndolo mucho, esta noche no os traigo música. Mañana por la mañana, si puedo, edito.
¡Buenas noches!
Pd: Jezabel, pobre Meredith ¬¬
5 comentarios:
No somos nada, hijo.
Cómo mola Roma, yo quiero yo quiero. Te envidio tanto... Oye y las fotos???
PD: jijij, qué escamoso eres Frosty mío!!! Si alguien dudaba de cuál era tu PJ, has despejado todas las dudas!!!
Yo subiría las fotos, pero son así como cerca de 2000...
Desilusionista adivinó quien soy por otro factor xDD
Pd: Y todos sabíais ya quién era desde hace un huevo :P
Mañá eu non teño clase MUAJUAJUA XDDD
Mmmmm Piazza Navona, Fontana di Trevi, Trastevere... jo, me encantó ese día. Se te ha olvidado que ALGUNOSS se fueron de marcha por el Trastevere ^^ más aburridos que una mierda los italianos.
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