Antes de nada, aviso que esto es una entrada de desahogo emocional. Y un poco absurdo, sí, pero qué le vamos a hacer.
Comenzaré diciendo que hoy es el cumpleaños de mi madre. El problema es que el jueves me dio mi padre 80€ para comprarle un regalo, que se nos había olvidado. Bueno, esta mañana hemos recorrido 3 veces Alcalá de una punta a otra de regalo en regalo (sin exagerar, tres veces). Un baúl pequeño precioso, en el que hemos metido una cajita con unos pendientes, una pulsera y un colgante y, al lado, una figurita de un hada, preciosa (mi madre se ha muerto al verla de lo que le ha gustado). Todo esto con pétalos de rosa perfumados por ahí en medio.
Lo que viene siendo un regalo MUY MUY currado, teniendo en cuenta que ha sido improvisado y que hemos tenido cinco horas para comprarlo todo (y prepararlo).
Todo guay y perfecto, salvo por un pequeño detalle. A principios de Marzo (hace mes y medio) mi madre dijo que, si no sabíamos qué regalarle, podíamos buscar una esclava así chula en una joyería. ¡Oh! Sorpresa para mi padre cuando mi madre abre la cajita pequeña y ve los pendientes, el colgante y la pulsera. Ella "¡Hala... cómo mola! ¡Qué bonito!" y él no ha hecho falta que dijese nada. ¿Habéis leído alguna vez en un libro la expresión "mirada fulminante"? Probablemente una mirada fulminante te haga sentir mal, pero seguramente no te haga sentir imbécil hasta el punto de desmoralizarse y no saber qué hacer, porque sólo quieres desaparecer. Luego me ha dicho que cuando alguien pide algo para su cumpleaños, espera que se lo regalen, y que los 80€ eran para la esclava, no para otra cosa (todo esto como echándome la bronca), y después ha seguido bromeando y eso, pasando del tema.
Por la mañana, cualquier cosa hubiera carecido de importancia. Por la mañana ERA FELIZ. Y ha sido absolutamente estremecedor cómo, en menos de cinco segundos, me ha hecho derrumbarme por dentro. He sentido cómo, de estar de estar en el cielo de la ilusión que le hacían a mi madre los regalos, pasaba a estar bajo tierra, muy hondo. Todo por una simple mirada. Una puta mirada.
Cerca de las cuatro, la conversación con él, mientras mi madre escuchaba la tele, ha sido ésta:
-(él) ¿Te has enfadado?
-¿Yo? ¿Enfadarme? Nah, sabes que no me enfado.
-¿Ah, no? Pues vete al espejo y mírate la cara que tienes.
Y mi madre dice de repente:
-No, no está enfadado. Está desilusionado.
-No, no, se ha picado por lo que le he dicho.
-Lo que tú digas, pero yo soy su madre y sé cómo es, y no está cabreado, porque cuando se enfada, se le nota muy rápido.
No he podido dejar de sorprenderme por cómo me ha descifrado mi madre. Yo, sin meterme más en la conversación, para que intentara averiguar por sí mismo lo que me pasaba, me he sumergido otra vez en Harry Potter 7.
Ahora simplemente espero que vuelva para decirle lo que no le he podido decir ahora. Porque los ojos son el espejo del alma, y al mirar a los suyos no me ha gustado el reflejo que he visto.
Au revoir, compañer@s.
2 comentarios:
Bueno, al menos recibió regalos, yo al menos estoy esperando a dos regalos de cumpleaños; uno está encargado y el otro no lo recibiré... más desilusión que esa...
Son cosas q pasan muy a menudo Wolfie, la vida es asin. Es verdad q a tu madre le hacía mazo ilu la esclava, pero recuerda q el regalo q le hiciste tb le gusta mucho xq se lo regalaste con todo el amor del mundo ;)
No te pongas mal x eso churrin!!! (L) Estoy segura de q tu madre está muy feliz porque te acordaste y te lo curraste mucho para ella ;)
Y sobre tu padre, q le den morcillas y bien dadas!!! Él muy bien que no te dijo nada sobre la esclava (y tú como comprenderás, normal q no lo hayas recordado) y ahora va de chulo y de quedar bien. Mira, q le den ¬¬
Publicar un comentario