¡¡Jobar!! Quiero ya acabar la dichosa crónica, que quiero poder hablar de cosas incongruentes. Sentirse estresado por unas vacaciones, tócate los pies. Bueno, la verdad es que hoy ya queda poco. Vamos al tajo pues, y acabemos ya.
4º día:
Tras una noche loca en la que algunos, como Sara puntualiza en la anterior entrada, se van de juerga a Trastevere (nosotros también, pero nos venimos antes que ellos, tras tomarnos un cubata en un mini-bar con cerveza Duff por fuera (había un cuaderno para dejar constancia de que habíamos estado allí... vaya si lo hicimos: hoja y media sólo para nosotros). Nos levantamos de puro milagro (la gente se levanta un cuarto de hora tarde, menos los ocho parroquianos que estábamos siempre a una hora medianamente decente) y nos encaminamos, previo empacho de cruasanes, como todas las mañanas. Bocatas de jamón como siempre (aunque hoy la señora es un poco más borde y más estúpida, pero la cajera era majísima) y a coger el tren, que tenemos Termini literalmente al lado. Nos dirigimos hacia las ruinas de la ciudad de Ostia. Nada especialmente reseñable, salvo la cantidad brutal de ruinas (obviamente) que había. Las termas, las criptas y el magnífico teatro (acústica impresionante al contar el chiste del pavo, porque se oía desde fuera [sí, conté el chiste del pavo desde el centro del teatro, mientras los demás descansaban en las gradas]). Vemos más ruinas, más ruinas... y luego decidimos ir a la Bocca della Verità (aunque Mary y María preferían ir a ver la playa...), pero nos encontramos que había cerrado quince minutos antes de llegar nosotros. ¡¡Haches de pé!! Así mueran todos disecados. En fin, subimos un poco hasta llegar a la Piazza del Campidoglio, donde nos paramos a descansar un rato. Que aunque yo lo he resumido, nos hemos pasado toda la santa mañana en Ostia, ruinas arriba ruinas abajo.
Hecho esto decidimos volvernos al hotel, que estamos muertos de cansancio. Cuatro días sin parar de andar... cansan a cualquiera. Esa noche, veo que echan Death Note en la MTV italiana, a las doce y pico de la noche.
Por enésima vez en lo que llevábamos de viaje, la frase cruza mi mente:
"Los españoles somos los más pringados de toda Europa."
5º día:
Depresión. Depresión, depresión y más depresión. No queremos irnos. Estamos muy bien en Roma hablando italiano, viendo guiris y japonesas. Depresión elevada a un yottallón. O como se diga.
Nos despertamos media hora más pronto para ir a visitar los Museos Vaticanos. Lo primero, un gran dolor. El Laocoonte ahí, en mitad del pasillo, como si fuera una vulgar papelera esculpida. Con lo que mola esa cara de sufrir hemorroides agudas crónicas. En fin, que lo que queremos ver es la Capilla Sixtina, no podemos perdernos por ahí viendo cosas etruscas ni egipcias (aunque nos hubiera molado) porque tenemos que irnos pronto al hotel, que viene la señora simpática de la agencia a llevarnos de vuelta a nuestro país. Pasamos un montón de pasillos con frescos, pinturas, tapices, mapas (geniales), esculturas, y tal y tal. Vemos La escuela de Atenas, y nos quedamos todos en shock. Cuando vas sin saber que está por la zona y ves de repente ahí en medio a Platón y Aristóteles apeseando como quien no quiere la cosa, alucinas pepinillos. "¡¡OH MY GOD, si esto lo he visto quinillones de veces en los libros de historia y de filosofía y de todo!!" y en ese momento eyaculas en el sitio, sin previo aviso. Bueno vosotros no sé, pero a mí me emocionó (como el Laocoonte, el Moisés o la Piedad, o incluso la basílica de S. Pedro toda ella en sí misma; que no quiero dejarlas marginadas). Cuando te lo explica el profesor, ves por ahí también a Parménides (el del Ser y el No ser), a Heráclito (el del fuegooorl), a Pitágoras y a Sócrates ("conocer es como parir"); e incluso Averroes, coleguita de parrandas de Santo Tomás. Y ya sí que quieres llevarte la pared a tu casa y decir "mira, tengo el cuadro este en el que salen tantísimos filósofos". Que vale, que es un fresco, pero tú presumes de cuadro. Que para algo lo has robado tú.
¿Veis? Ya empiezo a desvariar.
Finalmente, después de tanto fresco guay en la Stanza della Segnatura, pasas mogollón de sitios omisibles en este pseudo-mini-resumen, y llegas a la Capilla Sixtina. Y te mueres definitivamente, así porque sí. La simplicidad del hecho de tocarse el dedo para expresar tanto: la Vida. El Génesis. The Beginning. Ya sabéis a lo que me refiero. Tooooooda la creación en una chorrada de gesto. Esas cosas te hacen pensar que Miguel Ángel era un genio de verdad. Como diría uno que yo me sé, el puto amo. Y ves el Juicio Universal, con la cara de mosqueado de Jesús, y la Virgen haciéndose la sueca, y todo el mundo pasándolas canutas... y vuelves a caer en la cuenta. Miguel Ángel era Dios en sí mismo. Dios no es infinito, ni omnipotente, ni pollas. Dios era Miguel Ángel Buonarroti.
Conmocionados salimos para comprar souvenirs y tal. Pasamos frente a la plaza de San Pedro como quien pasa por la plaza de su pueblo. Ya es como si la conociéramos de toda la vida.
Presurosos volvemos al hotel para recoger todo, rehacer las maletas y largarnos. El minibus que nos trae se ha roto, así que cinco vamos en una pedazo de furgoneta Mercedes ultraguay, y los demás en el cutrebus.
Llegamos... tomamos el vuelo... yo avanzo mucho en Proscrito, el azafato (¿u hombre-azafata?) muy simpático me enciende la luz para que yo vea mejor, y en consecuencia le compro una Cocacola. Me ha caído bien.
Llegamos al aeropuerto (a la T3), regresamos a casa. Recogemos el equipaje como quien coge su sentencia de muerte y salimos. La carretera se hace interminable.
La ducha y la cama me esperan. Os he echado de menos, chicas. Más que a nada en el mundo. Bueno, quizá no más que al Messenger.
Bueno señores, y aquí concluye el relato de nuestra experiencia en Roma. Única. Inolvidable. Esos adjetivos se quedan, incluso, cortos. Irrepetible.
Ahora, lectores míos, voy a irme a dormir, que me caigo de sueño. Para dormiros un rato, os traigo My Immortal por segunda vez en el blog. Hoy tengo el día de las canciones melosas. ¡Disfrutadla!
¡Hasta la vista!
Pd: Ya tengo canción preparada para el viernes... :P
4 comentarios:
o0o0oh ya acabó la saga "Roma"?
Qué chungo es tener que volver, tardas unos días en reponerte y en dejar de pensar que España no mola nada.
Ea, ya puedes volver a hablar de cosas incongruentes, que a mí me tienes igualmente fascinaíta.
bueno daaaaaaaaaaaaaaavid ....que a molado tu discurso de lo de roma si.... me lo perdi pero bueno que se le va acer ...ya se iran a mas sitios.....pues anda que te firmo xk me lo pasas xk sino no firmaria ni leeria las cosas jajajaj
sin duda alguna me quedo con lo de mary y los muñequitos jajajajaj
David yo te eché de menos que lo sepas :)
Pero entonces... visitásteis el Olimpico Di Roma o no? jajajaj
Publicar un comentario