lunes, 27 de agosto de 2007

El zombi de mis sueños

-¿Qué hago aquí? ¿Qué es este lugar?
Me digo a mí mismo mientras me levanto del frío suelo. Los vaqueros y la camiseta están algo húmedos. Cables, tubos y cañerías recorren el techo del oscuro pasillo y algunas gotas crean pequeños charcos en el suelo, reflejando lo que quiera que oculte la oscuridad. La cabeza me duele un poco.
Miró a ambos lados del pasillo y me decido a andar hacia uno de ellos. El camino se hace interminable hasta que llego a un cruce. ¿Hacia dónde voy? ¿Hacia dónde debo ir? Un sonido me hace darme la vuelta.
¿Némesis? No puede ser real... pero sin enbargo si frío aliento se oye en todo el pasillo. Sin pensármelo dos veces escojo el camino frente a mí. Corriendo sin cansarme llego a un muro. "¡Mierda!" pienso mientras oigo a la criatura acercarse a mi espalda. Me doy la vuelta y me lanzo hacia el enarbolando el cuchillo. Espera... ¿cuchillo? Da igual, la cabeza de Némesis cede fácilmente ante la hoja metálica abriendo una vía de escape para su turbia sangre.
Un rumor de voces se oye al final del pasillo. Aunque no tenía salida... ahora sí la tiene. Una decena de cuerpos pútridos y purulentos se desliza hacia mí, pero el cuchillo ha desaparecido. El pasillo se tuerce varias veces hasta llegar a una puerta. No se escucha un solo ruido.
La cama está sudada bajo mi cabeza. ¿Qué hora es? ¿Cuánto tiempo ha pasado? Las ventanas no dejan pasar la luz... porque no hay ventanas. Un escritorio lleno de papeles se recorta contra la pared iluminada por la luz del móvil. No hay señal. No hay cobertura. No hay fecha ni hora. Sobre el escritorio una pistola descansa sin cargador. Un anillo y una... ¿baraja de Magic? también están junto al arma. La puerta está cerrada con tres cerrojos frente a mí. Me acerco rápidamente. Por debajo se ve algo de luz. Me siento junto a la puerta, con la pistola cargada en una mano y el móvil en la otra. De momento él es mi única fuente de luz y de esperanza...
El rumor de voces ininteligibles vuelve a mis oídos desde el otro lado de la puerta. No hay ninguna sombra en la luz pero las voces siguen acercándose, y consigo distinguir algo... ¿Qué dicen? Palabras sin sentido. No, no es verdad. Ese burdo entramado de gruñidos y balbuceos no puede ser considerado lenguaje compuesto por palabras. Una idea aparece en mi mente. La luz del móvil. Rápidamente cierro la tapa y la luz se apaga, ocultándome en las sombras, impidiendo a los invasores de mi refugio ver si hay vida o no tras la puerta que nos separa. Noto cómo siguen ahí, gruñendo y balbuceando sin parar...
Por mi mente se curza otra idea. Aferrando la pistola en mi mano derecha acerco la cabeza al suelo y observo por la separación entre el suelo y la puerta...
Aterrado retrocedo hasta golpear el escritorio con la espalda. Unos pies descalzos y de un blanco cadavérico daban la espalda a la puerta. Esa imagen escalofriante duró unos segundos en mi cabeza hasta que me decidí a seguir observando. Agacho mi cabeza y...
La sangre se congela en mis venas mientras mi rostro se contrae en una mueca de terror. Unos ojos blancos me miran como en un espejo. Unos dedos arañan la separación entre el suelo y la puerta, intentando agarrarme. La pistola se cae de mi mano. Me han visto.
Los gruñidos y balbuceos aumentan en volumen y cantidad, mientras unos golpes secos sacuden la débil puerta. Con un chirrido, la manilla de la puerta se abre. Congelado en la esquina tras la puerta, contemplo como la luz inunda la habitación lentamente, manteniéndome oculto tras la puerta. No se ve la silueta de nadie reflejada en la pared, pero alguien está abriendo la puerta...
La oscuridad inunda de nuevo la sala. Una oscuridad total e inquebrantable. Me levanto de nuevo de la cama y estiro la mano hacia el escritorio. Una botella de agua es palpada por mi mano, que desciende hacia el móvil.
Las 7.12 en la vida real, y sí hay cobertura. De todas formas es aún muy pronto. Será mejor que me vuelva a dormir. Y caigo de nuevo sobre la almohada deseando con todas mis fuerzas no encontrarme de nuevo con aquellos inexpresivos ojos muertos.

No hay comentarios: