¡Hasta la próxima!
Kafziel se irguió en mitad de la noche y contempló el cielo sin estrellas. La única palabra que venía a su mente en esos momentos era “desesperanzador”. La lluvia otorgaba un tono aún más grisáceo a la estampa nocturna neoyorquina. Desde la cima del rascacielos contempló aquel mundo emponzoñado, y una lágrima habría cruzado su rostro si hubiera sido posible. Entristecido, extendió sus alas y volvió a observar la luminosa superficie de la quinta avenida, con una muchedumbre yendo de un lado a otro, sin destino, sin esperanza. Deseando borrar esa imagen de su mente y olvidar lo que la humanidad había hecho con el mundo, el ángel se lanzó al vacío en picado antes de remontar el vuelo hacia la oscuridad de las nubes.
Pd: A veces pienso que en pocas palabras se pueden expresar más sentimiento que en una novela inmensamente larga. Es lo que me resulta más hermoso de los microrrelatos.
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