Pero me arrepiento de no haber cogido francés. ¿Por qué? Porque la profesora (al menos una de ellas) se merece una entrada en este blog. No la conozco porque no he dado clase con ella, pero sólo ver su porte, su forma de hablar y su expresión facial han bastado para imaginar que cualquier clase con ella sería un infierno.
No, no es la típica mujer que te mete una tiza entre ceja y ceja y te la incrusta en el lóbulo occipital. No. Es una señora trajeada con un rostro firme y terso, pelo rubio y cuerpo perfecto. Así, a priori, pinta como una mujer 10. Pero tiene algo que...
Sus clases serían un infierno porque uno se espera que en cualquier momento se arranque la camisa y los pantalones y aparezca un uniforme de dominatrix profesional. Que saque el látigo de su cartera y se líe a pegar latigazos al que no se sepa el passé composé. Eso, por descontado, provoca multitud de pensamientos obscenos hasta extremos inimaginables, todos ellos con un componente sadomasoquista demasiado guarro.
Pensaréis que soy yo, que tengo una mente pervertida, pero
Fuera de eso, el profe de alemán es muy majo. Ich heißt David, por si no lo sabíais. Y ese ha sido mi primer día de universidad, con señora del látigo incluida. ¿Qué será lo próximo?
No hagáis guarradas sadomaso.
¡Nos vemos!
2 comentarios:
http://www.youtube.com/watch?v=rgFpjnYxh_0
eso es lo que yo pensé.
Empiezo a creer firmemente que necesitas terapia urgente un psicologo o bien sexo.
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