Desde el silencio te escucho, desde el silencio te leo.
Las cosas duelen más en frío, cualquier médico te lo dirá; y un corazón herido tortura en frío, no en caliente.
¿Yo te dejé y te hice daño? Aunque te duela saberlo, no se pierde el amor por cualquier cosa.
Tú misma me dijiste que no habías hecho mucho por separarte...
Dices que no lo buscaste, y puede ser cierto, pero eso no evita la traición. Me traicionaste, al no cumplir tu promesa. Tu promesa fue que no lo volverías a hacer. No te pregunté si lo buscarías, o si lo evitarías.
Lo hiciste. No necesito saber más. No necesitas saber más. Mi aguante tenía un límite, y tú lo traspasaste, quizá buscándolo, quizá sin buscarlo. No lo sé ni quiero saberlo. Tus intereses amorosos ya no me incumben.
Tú lo pasaste sola, pero... ¿qué pasaste sola? Pasaste sola el remordimiento de conciencia que olvidaste aquella tarde. Pasaste sola por tu propia tortura. Pasarlo acompañada no habría sido mejor, porque sabes que la que no hizo bien fuiste tú.
Yo tengo amigos, pero lo pasé solo... hasta una semana después n se enteró nadie, y para cuando la primera persona se enteró y me dijo que te perdonase, ya estaba todo decidido. Ya estaba todo pensado.
Me preguntas si siento amor aún... ahora mismo, no siento nada. Mi amor por tí se apagó con las horas, con los días, con las semanas... y me gustaría detener lo que se está apagando ahora.
Tengo ganas de seguir siendo tu amigo. Tu gran amigo. Porque, aún en la amistad, pasamos grandes ratos, pero ya no oigo la amistad latir en mi corazón...
Quizá empezamos demasiado pronto. Quizás no deberíamos haber empezado algo que no sabríamos continuar, que no sabríamos terminar.
Oyendo tus palabras, escuchando tus argumentos... escribo yo los míos
desde el silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario