viernes, 13 de julio de 2007

Valiente corazón

Hoy he visto todo un poco más claro. El mar de lágrimas que inunda mi corazón desaparece muy lentamente. Hasta esta tarde creía que te odiaba, creía que debía odiarte. Quería odiarte.
Pero no soy capaz. Me habría gustado que sufrieras un poco más, mi corazón habría disfrutado; pero he sido un tonto y no he hecho caso. Quería odiarte y que sufrieras como yo he sufrido. Quería partirte el corazón como tú me lo partiste a mí. Quería que no me olvidases nunca, jamás, y que recordaras que una vez amaste a alguien, que ese alguien te amó también y descuartizaste su corazón.

Sabias palabras me han hablado. Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia. Ahí está la solución. No te amo, y quiero odiarte, pero no puedo. No consigo odiarte aunque me duela el corazón. Porque no siento odio en mí, pero tampoco siento amor. Tú destruíste mi amor por tí, con tu traición. Y yo... te perdoné. Porque no te quería odiar. Me era indiferente lo que hicieras, porque mis sentimientos fueron tuyos y los despreciaste vilmente.

¿Sabes? Una vez me dijiste... que siempre consigo amargarte el día. Dos semanas antes mi corazón se rompía y se helaba.
Valiente corazón hay que tener para decirle eso a quién tú has roto el corazón. Valiente corazón hace falta para reprochar la indiferencia a quien tú hiciste dejar de amarte. Valiente corazón hace falta para traicionar una promesa, y suplicar el perdón. Valiente corazón necesito para vivir día tras día. Valiente corazón, corazón de hielo.
Fácil es llorar tras la traición, pero entregar el perdón no es tan fácil como crees. Fútiles palabras son aquellas que se enredan en la mentira, disfrazadas de arrepentimiento. Arrepentimiento. Te arrepientes, pero, ¿por qué?; ¿Por haberme traicionado? sí, pero la cosa va más allá. Crees que no te perdoné porque me traicionaste, y en parte es cierto... pero no todo es tan simple.
No me dolió tu traición, porque en el fondo tú no le buscabas, que yo sepa. Me dolió que me hubieras prometido algo que tan fácil se te olvidó cumplir.
"Te prometo que no lo voy a volver a hacer, perdóname"
"Te prometo que no lo voy a volver a hacer, perdóname"
"Te prometo que no lo voy a volver a hacer, perdóname"
Esas palabras resuenan en mi mente, palabras que hace dos meses salieron de tu boca. Grábalas a fuego en tu mente. Recuérdalas si aún me amas. Recuerda que esas palabras no funcionan dos veces cuando tú misma las has traicionado, traicionándote a tí misma.
Es fácil traicionar a quien dices querer, pero hace falta algo más para traicionar a tu mente, a tu ego, a tu razón; hace falta tener un
Valiente corazón.

No hay comentarios: