miércoles, 13 de mayo de 2009

A mano izquierda

A este chico deberían darle el nobel, o el... no sé. Algún premio. Pero me encanta cómo escribe. Os quiero poner un fragmento de lo último que ha publicado William.

Me seco una lágrima antes de que se me escape (no quiero defraudarla, mucho menos ahora), pero se me escapa una risa que más suena a quejido. Porque duele.
Habéis oído hablar de los miembros fantasma, ¿verdad?
Cuando alguien pierde una mano, o el brazo, o la pierna, aún pasa un tiempo creyendo que sigue estando ahí, encogiéndose al pasar cerca de un mueble para no golpearse un codo invisible, o estirando un muñón hacia la zapatilla al levantarse…
Creo que sucede algo parecido con los corazones abandonados. Rotos o enteros, eso no importa. Pero lo que molesta realmente es sentir un vacío donde antes había algo… algo así como un amor fantasma.
Un amor fantasma en mitad del pecho. A mano izquierda.
Que aprieta, presiona desde dentro como si intentase salir. Y lo normal, teniendo en cuenta las puñaladas que supone esto para los pulmones, sería dejarlo correr, liberarnos de ello… pero no puedo. Me es absoluta e irremisiblemente imposible.

Yo ya me he hecho fan oficial suyo, ¿y vosotros?
Me voy, que Marciano se emperra en darnos clase.

¡Nos vemos!

2 comentarios:

Desilusionista dijo...

Esto...acabo de ver que eres de Alcalá, y yo estoy viviendo en Madrid. ¿Por que carajos no hemos quedado aun, eh?

Desilusionista dijo...

Por cierto, sí. William escribe de lujo, no me pierdo entrada ;)