De camino a la farmacia, que he tenido que bajar hace escasos minutos, se me ha ocurrido una de esas entradas que se te ocurren cuando no estás en el PC y luego se te olvidan. Se me ha olvidado todo lo que mi mente cavilaba para escribir, pero no se me ha olvidado el tema. Las frases odiosas. Como mi cerebro tampoco daría de sí para poder hacer una sección fija de ese tipo de frases que repatea en el alma oír, pues he pensado que, según me vengan, haré entradas tituladas Métete la lengua en el culo. La que hoy vengo a comentar hoy es la siguiente:
Imaginad una cena de empresa a la que vais sin mucha hambre. Una comida en casa de los suegros. Una merienda en el parque. Lo que sea, pero sin mucha hambre. Te plantan un banquete que ni la boda de la Lady Di, pero claro tú no tienes hambre y, por ende, te dejas el 70% de la comida en el plato. Y en el momento en el que todos han terminado menos tú, alguien se gira y te dice con cara de pocos amigos algo como "te parecerá bonito, los niños muriéndose de hambre en África y tú te dejas todo eso".
Quedas como un desconsiderado asesina-niñoshambrientos y como un desagradecido para con la vida. Tierra, trágame.
Wait, espera. Rebobinemos. ¿Cómo? ¿Qué narices tengo yo que ver con los niños de África? Como dijo una vez Jaime en Roma con toda la contundencia del universo... si tanta hambre tienen, que vengan y se lo coman; yo no tengo problema. ¿Que no pueden coger un jet? ... bueno, yo tampoco puedo coger uno para llevársela y no me quejo.
Y ya está, sólo me apetecía despotricar un rato contra este tipo de coletillas y encumbrar un poco más a Jaime.
¡Nos vemos!
Pd: Es que alguien me lo dijo ayer y no sé quién, así que no pasa nada.
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