Estoy profundamente abochornado.
Hoy he bajado al auditorio de al lado de mi casa, porque bailaban mis tíos y mi prima en bailes de salón y hip-hop, respectivamente. Sobre ellos, lo han hecho genial, obviamente (son familia mía [por Eru, no necesito abuela, no]). Pero ha sido todo muy extraño por varios motivos.
El primero y más importante. Era un espectáculo por el que había que pagar 6 euros. Pero como los niños de mi barrio son como las ratas, que se cuelan en todas partes (vale que la comparación es un poco tosca, pero es la más ajustada), no han podido dejar pasar la oportunidad de pasarse a incordiar un poco. Más o menos a la mitad, han estado a punto de subirse al escenario con los que bailaban, con todo el morro del mundo, y luego se han quedado subiendo y bajando las escaleras corriendo, y en general incordiando un rato al personal. He sentido la vergüenza ajena fluir por mis venas cada vez que hacían algo.
El segundo, es que han actuado como 25 coreografías diferentes... repartidas en siete grupos. Sevillanas, discapacitados mentales (que oye, para que luego digan que no pueden hacer nada, pues han hecho más de un baile muy chulo), las pequeñas de sevillanas, miprima&co, las compañeras de miprima&co, y los usurpadores. ¿Por qué los llamo así? Porque todos los grupos han salido dos veces, menos ellos, que han todas las demás veces. Vale, había alguna coreografía muy bien montada (la primera, todos de rojo y con "fuego" de fondo, genial); pero cuando te pasas seis horas viendo cada cinco minutos a los mismos tíos... pues oye, te cansas.
La tercera, última, y no menos importante era que, entre actuación y actuación, intercalaban una especie de improvisaciones que no hacían gracia y no venían mucho a cuento, y con cantantes juveniles que destrozaban las canciones. En teoría esa academia es de baile, canto, y una cosa que no es teatro, pero que se podría considerar teatro. Bueno pues baile enseñan muy bien, teatro no sé, pero canto, fatal. Escuchar como una chica hace una carnicería con Tenía tanto que darte duele. El resto... bueno y el resto, salvo la chica que ha cantado Si nos dejan, eran más pasables, pero seguían necesitando toneladas de bicarbonato para ser digeridos.
No obstante, he de comentar que no puede dejar de ser comentado. Las sevillanas. Odio el flamenco (salvo el de Camela, que como está ahí ahí con el techno, la rumba y el pop, pues es más gracioso), y las sevillanas las aborrezco salvo que se de una única circunstancia: que el que las baile, las baile como Eru manda. Creo que es uno de los motivos por los que no me nacionalizo en Noruega. Ver unas sevillanas bien bailadas me parece uno de los grandes placeres de ser ehpañó.
Que si se ponen a bailar dos tios que no pegan ni con cola, sin ritmo e inventándose los pasos, pues no, lo siento. Váyanse a su casa que prefiero ver a Amy Lee haciéndose la heavy.
Pero cuando en una boda (la de mi archiconocido tío Chino) ves a la novia bailar unas sevillanas bien bailadas, con sentimiento y eso, con el traje de novia, es una de esas cosas que se te graban en la retina (y eso que era yo bien mocoso). Igual que ver a mi primo el día de su comunión, vestido de blanco, con su madre, bailando también unas sevillanas.
Ese tipo de cosas me parece que son las que hacen bello el flamenco como música y como baile.
Os pondría unas sevillanas, pero como no me apetece buscar sevillanas en YouTube, os pongo una de las canciones que han cantado en esos "intermedios". Otro amor vendrá, de Lara Fabian (versión española de I will love again).
1 comentario:
Joe so vago ya podias haber puesto un video de sevillanas y no esa cancion xD
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