DON ÁLVARO.- Infierno, abre tu boca y trágame! ¡Húndase el cielo, perezca la raza humana; exterminio, destrucción...! (Sube a lo más alto del monte y se precipita.)
Ya puedo morirme a gusto. El examen ha sido bastante facilongo (bueno eso creo, aunque los que he hecho me salían bien). Me he pasado una hora y media esperando después a las chicas de biología+matemáticas (jugando al KH358/2, probando a Mickey en el modo misión...) y finalmente hemos salido de la politécnica.
Aquellos once escuálidos fantasmas, con las encías roídas por el escorbuto y ojos enrojecidos por la fiebre, eran cuanto quedaba en pie del Segundo batallón del 326 regimiento de Infantería de Línea, después de vagar por los campos de batalla de media Europa. Los héroes de Sbodonovo. El sol caía vertical en el camino de Hendaya a Irún. Pedro el cordobés levantó la cabeza, palpándose la venda mugrienta que le cubría la cuenca del ojo perdido en el cruce del Beresina, y preguntó si ya estaban en España. Alguien dijo que sí, señalando una garita en la revuelta el camino, desde la que dos hoscos carabineros los miraban acercarse, observando con creciente desconfianza el aire francés de sus destrozados uniformes. Entonces Pedro el cordobés desató la guitarra de su espalda y, con cierta dificultad porque le faltaba una cuerda, pulsó las primeras notas de una melodía lenta, nostálgica. Algo sobre una mujer que espera, y un hombre huido a la sierra. Aquellas notas se habían dejado oír una vez en las murallas del Kremlin. Y ahora sonaban, apagadas y tristes, en el aire caliente de la tarde.
Tres días infernales cierran una etapa de mi vida. Bueno en realidad los límites de esa etapa se difuminan un poco porque hasta el día 23 no se habrá terminado de verdad, pero moralmente ya hemos terminado. El instituto ya es pasado, la universidad es prácticamente nuestro presente. Qué épico suena todo. Todo es a la vez claro y oscuro. Todo es prístino pero lánguido. Todo a la vez.
Es algo un poco confuso.
Hoy a las 7, además, Marciano había preparado una especie de acto chachi para darnos las orlas y diplomas y tal, y cuando teníamos que salir aparecía en el proyector una imagen nuestra sabe Ilúvatar de cuando. La mía, obviamente, horrible. Con un grano inmenso en la barbilla (inmenso como concepto, tal y como dijo Nietzsche, no puede encerrar todo el contenido de lo que realmente era el grano). Discurso emotivo de Echauri con una metáfora muy bonita de gigantes y enanos de un señor medieval, y una especie de actuación más bien sosa de unas chicas bailando funky. Hemos vuelto a ver a Fran-profe, con su brazo escayolado, y hemos llegado a la conclusión de que tener que mear con la izquierda es una GRAN faena.
En fin, foto-Marci, foto-Echauri, foto-Benito, foto-foto, y esas cosas que se hacen en estas situaciones. Tortilla, jamón (¡jamón! Marci se ha rascado el bolsillo, por lo que parece), patatas, coca-cola, y finalmente la gente que se va yendo poco a poco. Y un pequeño relato que me apetece contar y mostrar.
Después de todo, seis años son muchos años.
Entre risas salió finalmente, como empujado por una mano invisible, pero realmente no quería hacerlo. El amable sol de junio que anticipaba un verano increíble se tornaba paulatinamente en un impenetrable techo grisáceo. Sentía el calor en la piel, sentía la alegría de cerrar aquel año infernal, pero algo más aparecía en su interior. Notaba aquel extraño sentimiento corroyéndole por dentro, enfriando su mente. La euforia de haber acabado no eliminaba la amargura de haber acabado.
El primer día, estrenar bolígrafos, una tabla periódica, los primeros escollos en el camino, nuevos amigos. Un nuevo mundo por explorar.
El primer salto, los primeros conflictos, hincar codos por primera vez, chuletas, copiar. El cambio comienza ahora.
La encrucijada vuelve a ser un solo camino, el Pacto se rompe y los Diez luchan. Todo sucede ahora.
Un nuevo comienzo, sentimientos que nacen, mucho por vivir y poco tiempo para vivirlo, el tiempo pasa deprisa. La primera parada del trayecto.
Cruzamos la frontera, the beginning of the end, el tiempo es efímero, la vida es cruel. Todo lo que empieza tiene un final.
La cuenta atrás comienza, todo está cumplido, la brecha se abre y el camino se cierra. El epílogo.
Tras él la puerta se cerró y todo aquello pareció remotamente distante, el eco de un antiguo cuento que algún bardo contaba hace siglos. Intentando apartarse de aquel sentimiento cerró los ojos y trató de sentir el calor que le regalaba el sol, pero la lluvia seguía empapando su piel. Todo llegaba a su fin, y no podía hacer nada por evitarlo.
En un último momento pudo vislumbrar un rayo de luz en el horizonte, más allá de la tormenta. Después de todo, como alguien dijo una vez, “si vivimos mirando a nuestro pasado, no veremos las cosas hermosas de nuestro futuro”. No pudo contener una sonrisa de satisfacción.
Pd: Las referencias literarias son de Don Álvaro o la fuerza del sino y La sombra del águila, respectivamente (ambas son del final de cada obra).
5 comentarios:
Bienvenido a la siguiente etapa de tu vida, neno.
Recibir el papelito de las notas es un mero trámite.
Ea, pues enhorabuena, y ahora a relajarse un poco.
Valgame! Que de referencias literarias @_@ Me he mareado leyendolo. Me alegro de que hayas acabado pese a mis comentarios sarcasticos(creo ke con eso me entenderas xD)
Selectividad es algo por lo que nunca pasé ni creo que pase, yo soy mas de estudiar un módulo donde te enseñen, mediante estudios, mediante prácticas, el trabajo real que te gusta, ahorrandote de materias innecesarias. Aunque donde hay modulos para electromagnetismo, atraccion molecular y astrofisica?
Me das envidia :( a mi de momento me quedan 2!!! q estres :(
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